Los estudios de comportamiento del consumidor confirman que la primera impresión de un establecimiento se forma en los primeros 7 segundos. Las paredes deterioradas, con manchas o con un color anticuado generan una percepción negativa que se traslada inconscientemente a la calidad del producto o servicio. Una pared limpia y bien pintada, en cambio, transmite cuidado, profesionalidad y atención al detalle.
En Oviedo, donde la competencia en hostelería y comercio es alta, pequeños detalles como el estado de las paredes marcan diferencia. Un bar renovado con paredes en buen estado y un color bien elegido puede aumentar el tiempo de permanencia de los clientes y mejorar la percepción del precio. Una tienda con paredes limpias y luminosas invita más a entrar.
Pero renovar la pintura de un local tiene un coste que va más allá del presupuesto: el tiempo de cierre. Por eso ofrecemos la posibilidad de trabajar en horario nocturno, de madrugada o durante el fin de semana, para que el lunes tu negocio esté renovado sin haber perdido ni un día de actividad.